La
niñez es una época de la vida donde se construyen
las bases de la personalidad, desde el nacimiento mismo del niño
.El ambiente en el que discurra los primeros años de su
vida y la personalidad de la madre van a determinar el futuro
emocional de los hijos. Es decir, se forman las bases de la futura
SALUD MENTAL del niño.
El momento
del nacimiento mismo es un momento clave para que el niño
se sienta seguro y no violentado con la separación de la
madre. Debe permanecer al lado de la madre y no separarse de ella.
El espacio
físico donde el niño inicie la formación
de su personalidad tiene mucho que ver en la formación
de su identidad. La identidad se refiere a aprehender a saber
quién es él o quién no es él. A diferenciarse
de otra persona, a reconocerse a sí mismo como una persona
diferente; de la madre en un principio. La madre es el modelo
de las futuras relaciones con el mundo.
El niño que tiene un espacio físico propio, así
sea compartida la habitación con otra persona, si se mantiene
una división en el espacio que le permita mantener privacidad,
logra adquirir mayor seguridad en sí mismo. Aprende a diferenciarse
y esa diferenciación, el saber que él es él
y no es la otra persona le permite el primer paso en la construcción
de la personalidad, que es la diferenciación
, por eso desde los dos, tres meses debe dormir solo, en su propio
espacio y en su propia cama.
La madre
es el primer juguete y el mejor para establecer
un sólido vínculo afectivo con el niño. El
placer que sienta ella en disfrutar del juego
con su hijo va a permitir al niño sentirse amado y fuerte
dentro de su mundo interior. El amor tiene mucho poder y es el
motor para que toda persona quiera aprender nuevas cosas. La madre
es la primera maestra de la vida, que con su
vitalidad lo hace disfrutar, moverse, hablar, investigar.
La madre
debe enseñarle al hijo a diferenciar lo que es suyo de
lo que no es, lo que es bueno de lo que es malo, lo que es justo
de lo injusto, etc. ; son los pasos de la diferenciación,
necesarios para favorecer un mundo interno con límites
claros y precisos.
La frustración
también es necesaria para al aprendizaje de los
límites del mundo interno, pero en un porcentaje mínimo.
Lo que da fortaleza al Yo del niño es saberse intensamente
querido por la madre, tener una dosis de frustración ,
un espacio físico privado para dormir y además que
la madre no se separe del hijo por espacios de tiempo muy prolongados.
Lo recomendable son períodos cortos de trabajo , regresar,
almorzar con el niño y volver al trabajo.
La lactancia es el momento que se da el estado de embelesamiento
entre la madre y el hijo, se da el contacto piel a piel entre
ellos, momentos que deben ser protegidos y privilegiados dada
la intensidad de afecto mutuo. La lactancia es un momento clave
en el desarrollo de la personalidad.
Y cuándo es que hay que quitarle el pecho al niño?
Cuando las encías se van poniendo duras, es el momento
de iniciar la etapa del destete de pecho. La lactancia cumplió
la función de nutrir y es el momento en que el niño
comienza a lesionar el pecho de la madre, hay dolor, la madre
retira el pecho y el niño se siente culpable de haber lesionado
a la madre. Para esto, ya a los tres meses se le ha puesto al
niño un oso, mono o perro del tamaño del niño,
para que el muñeco sea el depositario de todas sus ansiedades.
El destete
se produce en un período de 30 días aumentando poco
a poco la cantidad de leche en el biberón y es ella, la
madre la que le da el biberón en los brazos. Hay que ponerle
crema a las encías. Y cargarlo en brazos todo el tiempo
posible, porque el niño necesita sentirse protegido y no
culpable de nada de lo que ocurre. Más bien, hay que reforzar
lo bueno, querido y aceptado que es él. La madre tiene
que cumplir su rol de madre sobretodo en esta etapa.
El destete es el momento clave para preparar a todo niño
para enfrentar duelos o pérdidas afectivas posteriores.
Esta pérdida esta vinculada a la pérdida de amor
de una persona tan valiosa para un niño como es la madre
y el objeto afectivo que pierde es un objeto bueno . En la medida
que el niño elabora positivamente estas
situaciones de pérdida en el primer año
de vida, primero en el nacimiento y luego en el destete de pecho,
la persona está mejor preparada para elaborar duelos o
pérdidas afectivas de ahí en adelante . La capacidad
de saber esperar, de soportar un dolor, la pérdida de un
afecto muy querido está dada por la presencia de algo
bueno en nuestro interior, lo que nos sirve de soporte
para no destruirnos y más bien, para valorarnos, querernos,
respetarnos y hacernos respetar ante los demás.
PSICOLOGA ROSARIO ARMERO