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PATALETAS Y BERRINCHES

Entre los 18 meses y los tres años es la etapa de las pataletas y berrinches, ya que el niño a esta edad experimenta con furor su proceso de independencia. Necesita probar su voluntad y reafirmar su personalidad. A través de la negación busca consolidar su conciencia y manifestar su individualidad y presencia en el mundo. Es por ello que es el periodo ideal para hablar de límites y enseñarle aquello que este bien y aquello que esta mal. La paciencia y perseverancia es la mejor herramienta con la que cuentan los padres


¿Cómo se pueden evitar?

• Observe y anote las causas que originaron la pataleta
• Trate de mantener y respetar los horarios de sueño y comida
• Ambos padres deben majar los mismos patrones de crianza
• Ponga límites razonables, sea firme, pero con cariño.
• Escúchelo y respete su opinión siempre y cuando no altere los limites
• Déle atención y tiempo ante situaciones inesperadas (reuniones familiares).
• Al momento de corregirlo tenga un “no“ coherente y claro con argumentos cortos y concretos

Como actuar ante las pataletas y berrinches


• Un juguete nuevo y complejo: Algunos niños se impacientan al no poder manipular el juguete nuevo, por lo que recomiendo, que al momento de entregárselo, deje que explore y observe, espere unos minutos e intervenga guiándolo en el funcionamiento, si se fastidia no insista y vuélvalo a intentar mas tarde.


• Las multitudes y los ruidos fuertes, Si su niño va a experimentar situaciones nuevas como fiestas familiares o infantiles, es mejor que le de tiempo para que pueda adaptarse a esta nueva experiencia, no lo presione, deje que el decida el momento en el que se sienta seguro para interactuar con los demás.

• “Yo quiero eso”: Estas pataletas son las más graves por que buscan manipular y controlar a los padres a través del “Yo quiero eso” o “Dame eso”. Para esto, recomiendo no acceder a la petición, por que al hacerlo lo único que se consigue es demostrarle al niño que la pataleta fue eficaz y que puede recurrir a ella cuando él desee.


Pero, ¿Como la corrijo?

Primer paso, respire hondo, hágase de oídos sordos y anime al niño a que manifieste lo que siente pero sin público, es decir retire al niño del lugar donde empezó la pataleta y llévelo a otro ambiente (si está en la sala, llévelo a la cocina) y quédese con el hasta que se calme.

Luego, dígale lo siguiente en un tono de voz tranquilo y sereno.
”Veo que estas molesto”… “Pero no puedes botar la comida...” “Cuando haces eso no puedes quedarte con nosotros”.
Jamás le diga: “ya no te voy a querer” o ” me voy a cambiar de hijo”, por que generará un sentimiento de culpa, tenga en cuenta que para los niños saber que los padres están molestos es sumamente doloroso., Psicológicamente posee un mayor poder que dar de gritos, amenazarlo o pegarle.

Tampoco repita frases que muestren arrepentimiento como por ejemplo:” Esto me duele mas a mí que a ti”, no lo jalonee ni le grite, debe quedarse en este otro ambiente con su niño hasta que se calme y cuando lo haga dígale que está alegre de que se calmara, abrácelo y recuérdele que lo ama pero portándose así no consigue nada. Esta técnica da resultado si usted es perseverante.

• La vergüenza en el supermercado: Si su niño se tira al piso gritando y pateando (y no corre peligro) en un lugar publico, aléjese unos centímetros y déle la espalda por unos segundos(es decir ignórelo) cuando esté calmado repítale: “No te voy a dar lo que me pides” “No puedes portarte así”, lo mas probable es que intente llamar su atención nuevamente, no lo mire a los ojos y mantenga su posición, recuerde que usted es el adulto por lo que debe demostrarle no perder el control.

• Mordeduras y manotazos: Algunas veces los niños pierden el control y muerden y golpean a los padres en ese caso, bájelo inmediatamente y de manera calmada y seria mirándolo a los ojos dígale: “No le puedes pegar a mamá… eso duele” y mantenga su enojo por buen tiempo, demuéstrele que lo que hizo estuvo mal.

• La lucha por vestirse: Si su niño no quiere vestirse o desvestirse deténgase por unos segundos y dígale: “Cuando estés listo, seguimos”, recuerde no perder la calma, no lo fuerce ni lo jalonee, por que así le da la razón a el y la lucha por vestirse nunca acabara, también puede ponerle tiempos: “Si al acabar de ver “Barney” no terminas de vestirte no salimos al parque” si cambia su actitud y accede a cambiarse abrácelo, béselo y explíquele el por que debía cambiarse y que espera que la próxima vez obedezca


• Arrojando la comida: cuando pase esto, bájelo de la silla de comer y dígale mirándolo a los ojos: “La comida no se bota” espere uno minutos y vuélvalo a intentar, si lo hace de nuevo, repita la misma técnica, lo más probable es que le tome uno o dos días en la aplicación de este método de corrección pero mientras más perseverante sea, mejores resultados obtendrá a corto y largo plazo.

Recuerde que solo la perseverancia y la constancia son las mejores herramientas que ayudaran a corregir a su niño y que el respeto se basa en la confianza y la comunicación mas no en el temor.


Elisa Tarazona Marañon
Psicopedagoga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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